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La Virgen de la Caridad del Cobre es la patrona de Cuba y una de las devociones marianas más antiguas y populares de América Latina. Su historia se remonta al año 1612, cuando tres pescadores, Juan Moreno, Rodrigo de Hoyos y Juan de Hoyos, encontraron su imagen flotando en el mar, cerca de la bahía de Nipe, en el oriente de Cuba. La imagen era una pequeña estatua de madera, cubierta por un manto azul y blanco, que llevaba en sus brazos al Niño Jesús y una cruz. En la base de la imagen se podía leer la inscripción: “Yo soy la Virgen de la Caridad”.

Los pescadores llevaron la imagen a su casa y luego a la ermita del poblado minero de El Cobre, donde comenzó a ser venerada por los habitantes de la zona. Pronto se difundió su fama de milagrosa y se le atribuyeron numerosos favores y curaciones. Entre los milagros más conocidos se encuentran el de la niña ciega que recobró la vista al tocar su manto, el del esclavo que escapó de sus cadenas al invocar su nombre, y el del soldado que sobrevivió a una herida mortal al llevar una medalla suya en el pecho.

La devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre se extendió por toda Cuba y traspasó las fronteras de la isla. Su imagen ha acompañado a los cubanos en los momentos más difíciles y gloriosos de su historia. Durante las guerras de independencia, los mambises se encomendaban a ella y la proclamaron patrona de Cuba en 1915. En 1936, el papa Pío XI ratificó este título y le concedió una corona pontificia. En 1954, el papa Pío XII declaró su santuario como basílica menor. En 1998, el papa Juan Pablo II visitó su santuario y le entregó una rosa de oro como signo de reconocimiento y gratitud.

La Virgen de la Caridad del Cobre es una devoción que une a los cubanos como ninguna otra cosa parece ser capaz de hacerlo. Las diferencias políticas se desdibujan ante ella, que es adorada con igual fervor en la isla, como entre la comunidad exiliada en Miami, donde se ha erigido un templo para la patrona de Cuba. La Virgen de la Caridad del Cobre es también un símbolo de cubanía, que refleja nuestra identidad mestiza y diversa. Su imagen, que muestra una mujer morena con un manto azul y blanco, es venerada tanto por los católicos como por los practicantes de la santería, que la asocian con Ochún, la orisha del amor y la dulzura.

Su santuario, ubicado en el poblado minero de El Cobre, en Santiago de Cuba, es un lugar de peregrinación y de gratitud para miles de fieles que le agradecen sus favores y milagros. Allí se pueden ver las ofrendas que le han hecho los devotos a lo largo de los años, entre las que se destacan las medallas olímpicas de los deportistas cubanos y el Premio Nobel de Literatura de Ernest Hemingway.

La Virgen de la Caridad del Cobre es una madre que nos acoge a todos bajo su manto. Es una luz que nos guía en medio de las sombras. Es una esperanza que nos anima a seguir adelante. Es una caricia que nos consuela en el dolor. Es una canción que nos llena de alegría. Es una flor que nos regala su belleza.

Hoy, más que nunca, los cubanos necesitamos sentir su presencia y su amor. Por eso, le pedimos que nos bendiga, que nos proteja, que nos ayude a superar las dificultades y que nos inspire a construir un futuro mejor para nuestra patria.

  • Dr. Rafael Angel Avila Tejeda

    Especialista en Pediatría y Medicina General. Profesor Instructor. Además de ser podcaster y locutor de radio y televisión, es diseñador web y desarrollador de aplicaciones para el Sistema Operativo Android. Vive en la Ciudad de Holguín. Se desempeña como Pediatra General del Área de Salud de Mir en la provincia de Holguín.

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